Club de Vinos Julio 2026 – Dos tintos para bancar el invierno
Julio nos agarra pleno frío, así que el envío de este mes va con dos tintos que piden mesa larga, sobremesa y algo caliente al lado. Un Malbec clásico del este mendocino, hecho con la calma de una bodega familiar, y un Cabernet Sauvignon de altura salteña que sube un escalón en la propuesta. Dos maneras muy distintas de trabajar la uva, y dos botellas que se defienden solas.
Sinergia Varietal – Malbec | Rivadavia, Mendoza
Detrás de Sinergia hay una bodega familiar chica, Figueroa Hnos., plantada en Rivadavia, ese pedazo del este mendocino que casi nunca aparece en las guías pero que viene haciendo vino desde hace generaciones. Trabajan con viñedos propios y con uvas de dos zonas que no necesitan presentación: Maipú y Luján de Cuyo. La idea de la línea Varietal es esa: un Malbec directo, sin barrica exagerada ni intervenciones raras, para tomar y disfrutar sin ceremonias.
Es un 100% Malbec, 13,5° de alcohol. En la copa tira rubí con reflejos violáceos y arranca con nariz de frutos rojos maduros, un toque de vainilla y algo más profundo que aparece atrás — higos secos, incluso una nota que recuerda a la trufa. La boca es untuosa, con taninos ya redondeados, y termina largo con recuerdos a chocolate, café y pasas.
No es un vino que quiera llamar la atención a los gritos. Es de esos que se sirven, se toman y a la segunda copa ya tenés ganas de la tercera. Un Malbec de mesa en el mejor sentido: honesto, bien hecho, listo para acompañar.
Para acompañar con: un asado, ravioles con salsa bolognesa, un guiso de lentejas o cualquier cosa que salga del horno un domingo.
Tordos Microvinificación – Cabernet Sauvignon 2021 | Valles Calchaquíes, Salta
Si estás en el club desde junio, ya conocés a Tordos: el proyecto de Paco Puga que trabaja con uvas de fincas en Tolombón y Cafayate sin bodega propia, ese guiño al pájaro que usa el nido de los demás. Este mes vuelven, pero con otra vuelta de tuerca: la línea Microvinificación.
¿Qué es? Lotes muy chicos, más artesanales, donde Paco se permite jugar. Menos volumen, más experimentación, más terroir puesto arriba de la mesa. En sus palabras, lo que le permite «explorar un poco más allá de lo que ya hice». Este Cabernet Sauvignon 2021 es un ejemplo claro de esa lógica: uva de altura, cosecha limitada, y una mano que trabaja para que el lugar hable.
En la copa está muy vivo. El Cabernet de los Valles Calchaquíes trae toda esa marca de altura — frutos negros bien definidos, pimienta, ese toque medio mentolado que suele aparecer en la variedad cuando la uva sufre la amplitud térmica de Cafayate — con taninos firmes pero pulidos, y una acidez que sostiene la copa entera. Estructurado, sí, pero sin ponerse pesado. Un Cabernet que se siente joven pero prometedor: aguanta guarda un par de años más si tenés paciencia.
Es el tipo de vino que pide algo en el plato para brillar. Solo también funciona, pero se disfruta más con comida.
Para acompañar con: cortes de carne con hueso (bife de chorizo, ojo de bife), cordero al horno, quesos duros y estacionados, o directamente un locro para hacerle honor al mes.
Dos vinos, dos escalas
Uno es de un rincón poco explorado de Mendoza, el otro de una altura de Salta que no para de sorprender. Uno es el clásico bien hecho, el otro es la exploración de un enólogo con oficio. Los dos son parte de lo que nos gusta mostrar desde Vinario: proyectos con oficio, con historia, y con vinos que valen cada peso.
Dos propuestas bien distintas para este mes. Las dos con identidad propia.
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¡Salud! 🍷






