Club de Vinos Junio 2026 – Dos vinos que tienen algo para decir
Este mes te mandamos una selección con mucha personalidad: un Malbec de los Valles Calchaquíes que no pide permiso, y una Bonarda mendocina que apuesta por hacer las cosas distinto. Dos proyectos diferentes, con una cosa en común: detrás de cada botella hay una historia que vale la pena conocer.
Tordos – Malbec 2023 | Valles Calchaquíes, Salta
Tordos nace de una idea simple: trabajar con uvas de fincas en Tolombón, Cafayate, sin tener bodega propia. El nombre viene del pájaro que no construye su nido sino que usa el de los demás. El enólogo Paco Puga lo dice sin vueltas: «Tordos me permite explorar un poco más allá de lo que ya hice.»
El resultado es un Malbec 100% que apunta a ser fresco, complejo y elegante, sin los excesos que a veces caracterizan a los vinos de altura. La altitud de los Valles Calchaquíes le da tensión y vivacidad, frutas rojas y negras intensas, notas de pimienta negra, y una boca con estructura pero sin pesadez.
Es un vino joven, directo, fácil de abrir en cualquier ocasión pero con suficiente carácter para que valga la pena prestarle atención.
Para acompañar con: carnes rojas a la parrilla, guisos de invierno, o simplemente una buena tabla de quesos.
Guardianes de la Naturaleza – Bonarda | Jocolí, Mendoza
Victoria Brond es enóloga con más de 26 años de trayectoria. En 2023 fue elegida Enóloga Revelación por la Guía Descorchados. Y aun así, Guardianes es su proyecto más personal: rescatar viñedos viejos, variedades que la industria dejó de lado, y productores que llevan décadas cuidando su terruño sin que nadie los mirara demasiado.
Esta Bonarda viene de Jocolí, en el norte de Mendoza, de un viñedo de agricultura campesina con suelos franco-limosos y arcillas que le dan expresividad a la fruta. La elaboración es por maceración carbónica, una técnica que trabaja sin romper el grano, obteniendo un vino limpio, suave y muy aromático.
El resultado: color rojo rubí con reflejos violáceos, aromas de frutilla y frutas frescas, entrada sedosa en boca, acidez equilibrada y taninos casi imperceptibles. Orgánico, sin filtrar, con bajo contenido de sulfitos. Un vino que te recuerda por qué la Bonarda puede ser tan interesante cuando alguien se toma el trabajo de tratarla bien.
Para acompañar con: pastas con salsa, pizzas, antipastos, o solo como aperitivo en una tarde de otoño.
Dos propuestas bien distintas para este mes. Una desde el norte, otra desde Mendoza. Las dos con identidad propia.
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¡Salud! 🍷






