Club de Vinos Marzo 2026
Hay algo que tienen en común el Chenin y la Criolla: durante décadas, el mundo del vino les dio la espalda. Hoy, son dos de las variedades más interesantes que se trabajan en Argentina. Y Guardianes lo entendió antes que casi todos.
Guardianes – Chenin Blanc
El Chenin llegó a Argentina en el siglo XX y se plantó masivamente… para hacer vino de mesa barato. Durante años fue sinónimo de cantidad, no de calidad. Entonces, ¿qué pasa cuando lo cultivás en un viñedo orgánico de 50 años, conducido en parrales, dejándolo madurar a su ritmo?
Pasa esto: un vino de color amarillo pálido con reflejos dorados, nariz frutal y floral al mismo tiempo —manzana, pera madura, algo de membrillo, flor de azahar—, con una acidez vivaz que le da frescura y tensión en boca. Largo, expresivo, y con esa personalidad un poco camaleónica que hace del Chenin una uva tan apasionante para el sommelier como para el bebedor curioso.
Para maridar: pescados a la plancha, pastas con salsas de queso suaves, verduras asadas, o simplemente solo, bien frío, en una tarde de verano tardío.
Guardianes – Criolla
La Criolla es nuestra uva. Llegó con los conquistadores, se adaptó a todo, y terminó siendo la más plantada de Argentina durante siglos. Después vino el boom del Malbec y quedó relegada. Hoy, en manos de productores que entienden su valor, está protagonizando uno de los regresos más interesantes del vino argentino.
El viñedo de Guardianes tiene 80 años. Ochenta. Son cepas que sobrevivieron modas, crisis y abandono. Conducidas en parrales, certificadas orgánicas, producen frutos de baja carga y alta concentración. El resultado es un vino de color rubí brillante con matices violáceos, jugoso, fresco, con taninos suaves y una fruta roja muy limpia —frutillas, cerezas, frambuesas— que invita a beberlo sin apuro pero también sin demasiada ceremonia.
Un vino para compartir. Para la mesa larga, el asado sin pretensiones, la pizza del domingo.
Para maridar: carnes rojas magras, embutidos, pizza, empanadas. Funciona igual de bien levemente fresco (14-16°C).
Por qué estos vinos en marzo
Marzo en Rosario todavía tiene esa temperatura que pide blancos frescos pero también tintos ligeros. El Chenin y la Criolla cubren perfectamente ese espacio: son vinos de transición, de esos que acompañan bien cualquier situación sin exigir nada a cambio.
Pero además, los elegimos porque representan algo que nos importa en Vinario: recuperar variedades con historia, apoyar productores que trabajan la tierra con cuidado, y traerles vinos que difícilmente van a encontrar en una vinoteca convencional.
Guardianes hace exactamente eso. Por eso están en la selección de este mes.
¿Tenés dudas sobre cómo maridarlos o querés saber más sobre la bodega? Escribinos, con gusto charlamos.






