Los Tordos: la bodega que migra en busca del vino perfecto

Hay bodegas que se presentan con una ficha técnica y hay proyectos que se presentan con una idea. Los Tordos pertenece al segundo grupo: una bodega mendocina que toma su nombre de un ave migratoria y construye toda su identidad alrededor de esa metáfora. «Volamos para anidar en el vino, migramos en busca de vides y manos», resume la filosofía del proyecto. No es un eslogan vacío: se nota en la manera en que seleccionan viñedos y en el cuidado artesanal de cada partida.

Para quien vende vino todos los días, esa narrativa importa tanto como lo que hay en la copa. Un cliente de vinoteca o un comensal en un restaurante compran también una historia, y Los Tordos ofrece una historia fácil de contar y fácil de recordar.

Sobre la bodega

Los Tordos es un proyecto vitivinícola con base en Mendoza que combina dos líneas de trabajo: vinos varietales clásicos, pensados para el consumo cotidiano de calidad, y una serie de microvinificaciones de alta gama, producciones limitadas donde se nota la mano del enólogo en cada decisión.

Esa dualidad es una de sus mayores fortalezas comerciales: la bodega puede acompañar tanto una carta de entrada como una selección premium, sin salirse de su identidad ni de su coherencia de estilo.

Los vinos

La línea de entrada de Los Tordos está compuesta por un Malbec y un Blanco, ambos vinos jóvenes y frescos, pensados para tomar fácil sin resignar identidad varietal. Son la puerta de entrada ideal para presentar el proyecto a un cliente nuevo.

Por encima de esa base aparece la serie de microvinificaciones: Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Malbec, todas en formato de producción muy acotada. Son partidas de gama alta, resultado de trabajar parcelas específicas con mayor atención en bodega, y funcionan muy bien como argumento de descubrimiento para el comprador que busca algo distinto dentro de los varietales clásicos.

Maridaje

El Malbec de línea clásica acompaña sin esfuerzo un asado tradicional o una pasta con salsa boloñesa, gracias a su fruta madura y taninos amables. El Blanco funciona muy bien con empanadas de humita o pescados a la plancha, aportando frescura sin perder cuerpo.

Las microvinificaciones piden platos con más carácter: el Cabernet Franc combina de maravillas con cordero al horno con hierbas, mientras que las versiones de Malbec y Cabernet Sauvignon en formato limitado lucen junto a carnes rojas con reducción de vino tinto o quesos de pasta dura bien curados.

Por qué tenerlo en tu carta o vinoteca

Los Tordos resuelve un problema habitual: ofrecer variedad de segmentos sin perder coherencia de marca. Con una sola bodega, un restaurante o una vinoteca puede cubrir tanto la consulta de entrada como la búsqueda de algo más exclusivo, contando siempre la misma historia de origen y filosofía.

Además, tratarse de un proyecto de producción limitada en su línea de microvinificaciones le da al vendedor un argumento fuerte de escasez y descubrimiento, ideal para clientes que buscan salirse de las etiquetas más masivas del mercado argentino.

Si querés conocer el catálogo completo de Los Tordos, consultar disponibilidad o coordinar una degustación para tu equipo, escribinos a @vinario.wine o visitá la página del proyecto en vinario.wine.

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