En Tinogasta, al oeste de Catamarca, un grupo de amigos con parral familiar decidió hacer lo que muchos sueñan pero pocos concretan: embotellar el vino que a ellos mismos les gustaría tomar. Así nació Bodega de la Calle Oscura, un proyecto joven —arrancó en 2021— que ya empieza a sonar entre quienes buscan etiquetas boutique con historia real detrás.
El nombre no es casual. Remite a una leyenda local, la de la Mulánima, un personaje del folclore catamarqueño que también le da nombre a su primer vino. Para una carta o una vinoteca que busca diferenciarse, esa narrativa vale tanto como lo que hay en la copa.
Sobre la bodega: de El Puesto a la Ruta del Adobe
Bodega de la Calle Oscura tiene su sede en El Puesto, un pueblo chico sobre la Ruta del Adobe, en pleno Tinogasta. Sus viñedos trabajan en altura, entre 1.200 y 1.750 metros sobre el nivel del mar, una franja que en Catamarca todavía es poco explorada por el consumidor masivo pero muy valorada por sommeliers que siguen de cerca los terruños de altura del norte argentino.
Es un proyecto familiar en el sentido más literal: nació del parral de la familia, no de un plan de negocios armado en un escritorio. Esa impronta se nota en la escala boutique de la producción y en la decisión de arrancar con una sola etiqueta bien pensada antes que con un catálogo extenso pensado para volumen.
La filosofía declarada del proyecto es simple y honesta: hacer los vinos que ellos mismos querrían encontrar en la mesa. Ese tipo de premisa, cuando se sostiene en el tiempo, suele traducirse en etiquetas consistentes antes que en productos pensados solo para la góndola.
El vino: Mulánima
Mulánima es un tinto blend catamarqueño, añada 2024, pensado como la puerta de entrada al proyecto. Al ser un corte y no un varietal único, permite construir complejidad desde el arranque, algo poco frecuente en una primera etiqueta de bodegas nuevas.
El origen de altura —viñedos que llegan a los 1.750 msnm— suele traducirse en vinos de buena frescura y taninos más definidos, características típicas de los tintos del oeste catamarqueño. Es un perfil que conviene destacar frente a un cliente acostumbrado solo a malbecs de Mendoza: distinto origen, distinta identidad en boca.
Por producción limitada y perfil boutique, conviene ubicarlo como una partida de rotación reducida dentro de la carta o la vinoteca: ideal para ofrecer algo distinto sin comprometer grandes volúmenes. Para disponibilidad y condiciones actualizadas, lo mejor es consultar directo con @vinario.wine o revisar la ficha del producto en vinario.wine.
Maridaje: comida del norte, no solo asado
Un blend de altura como Mulánima pide platos con algo de carácter especiado o ahumado, más cercanos a la cocina del norte argentino que al asado porteño clásico. Funciona bien con:
- Locro catamarqueño o guisos de olla con carnes de cabrito
- Empanadas al horno de campo, con relleno de carne cortada a cuchillo
- Quesos de cabra curados, típicos de la zona de Tinogasta
- Cordero al asador con hierbas de altura
La clave está en no limitarlo al maridaje genérico de «tinto con carne»: la identidad regional del vino pide platos igual de regionales, y contarlo así en la mesa es, en sí mismo, un argumento de venta.
Por qué sumarlo a tu carta o vinoteca
Bodega de la Calle Oscura ofrece algo que escasea: una historia de origen concreta, verificable y fácil de contar en sala. Un mozo o un vendedor de vinoteca puede explicar en treinta segundos por qué existe este vino y qué representa —el parral familiar, la leyenda de la Mulánima, la altura de Tinogasta— y eso genera una conversación con el cliente que un vino sin relato no puede dar.
Además, al tratarse de una bodega catamarqueña de producción limitada, funciona como diferencial frente a las etiquetas mendocinas que dominan la mayoría de las cartas. Sumar Tinogasta al recorrido geográfico de tu selección es una forma simple de mostrar que la carta está curada y no solo comprada por volumen.
Bodega de la Calle Oscura es un proyecto familiar fundado en 2021 en El Puesto, Tinogasta, Catamarca, con viñedos entre 1.200 y 1.750 msnm. Su primera etiqueta, Mulánima, es un tinto blend de la añada 2024 inspirado en la leyenda folclórica homónima del folclore catamarqueño. Si querés sumar esta bodega a tu carta o vinoteca, escribinos a @vinario.wine o visitá la ficha del producto en vinario.wine.



