
Cada año, el 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Suelo, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de este recurso vivo y no renovable. Para la vitivinicultura, el suelo es mucho más que la base física donde crecen las vides: es el origen de la identidad, la calidad y la permanencia de un viñedo.
Frente al cambio climático, preservar y regenerar los suelos se ha vuelto un principio básico para cualquier proyecto que aspire a producir vinos auténticos, sostenibles y de largo plazo.
En Vinario trabajamos con bodegas que comparten esta visión. Productores que entienden que la agricultura responsable es el único camino hacia un vino que respete su entorno y exprese de manera fiel su origen.
A continuación, presentamos una mirada de algunos de los proyectos que distribuimos y que encarnan esta transición hacia una viticultura aliada con el medio ambiente.
Guardianes de la Naturaleza – Biodinamia al servicio del equilibrio
El proyecto de Victoria Brond se destaca por su enfoque biodinámico. Bajo esta filosofía, el viñedo es un organismo vivo donde suelo, plantas, animales y cosmos interactúan como un sistema único.
Las prácticas biodinámicas priorizan suelos sanos, preparados naturales, compostajes específicos y un calendario agrícola guiado por los ritmos de la naturaleza. El resultado son vinos con una energía particular, textura profunda y una expresión transparente del lugar.
Antropo Wines – Agricultura responsable y foco en el territorio
Antropo Wines trabaja con manejo orgánico y mínima intervención, siempre orientado a reflejar la diversidad de los terruños. Su enfoque se centra en el respeto por la vida del suelo y la reducción de insumos externos.
Sus vinos, elaborados en diferentes regiones de la Quebrada de Humahuaca, muestran identidad, precisión y pureza, evidenciando un trabajo agrícola consciente y una búsqueda genuina por la expresión del origen.
Chas – Regeneración como camino
Chas concentra su trabajo en prácticas orgánicas y regenerativas en distintas zonas de la provincia de Mendoza. A través de coberturas vegetales, manejo sin herbicidas, promoción de biodiversidad y recuperación activa de la microbiología del suelo, buscan fortalecer la resiliencia del viñedo ante los efectos del cambio climático.
Sus vinos presentan frescura, tensión y carácter, fruto de parcelas vivas y manejadas con plena conciencia ambiental.
Pielihueso – El origen como guía
Pielihueso produce vinos orgánicos en Mendoza, Tunuyán, Valle de Uco, trabajando con un estilo directo, de mínima intervención y fuerte conexión con la tierra.
Su filosofía une agricultura responsable, prácticas sostenibles y una visión cultural que entiende al vino como un alimento vivo. La identidad del viñedo y la honestidad del proceso se sienten en cada botella.
Vinos orgánicos, biodinámicos y naturales: ¿De qué hablamos?
En un contexto donde cada vez se habla más de sostenibilidad, es importante diferenciar estos conceptos:
Vinos orgánicos
Provienen de uvas cultivadas sin herbicidas, fertilizantes sintéticos ni pesticidas de síntesis química. El uso de productos permitidos está estrictamente regulado y certificado. En bodega, se limita el uso de insumos y se controla la dosis de sulfitos permitida.
Vinos biodinámicos
Se basan en agricultura orgánica pero incorporan una visión holística del viñedo. Utilizan preparados vegetales y minerales específicos, compostajes y manejos que buscan revitalizar el suelo. Se trabaja según ciclos lunares y cósmicos. Requieren certificación.
Vinos naturales
No existe una certificación universal, pero la filosofía es la mínima intervención. Fermentaciones espontáneas, sin agregados enológicos, sin correcciones y con uso muy bajo de sulfitos. Buscan máxima pureza y transparencia del viñedo.
Cada uno propone caminos distintos, pero todos comparten un principio: preservar la vida del suelo y producir vinos que respeten el entorno.




